Ciberseguridad e IA: por qué el desafío es humano, no técnico
diciembre, 17, 2025
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El crecimiento y la innovación ya no dependen sólo de nuevas plataformas o algoritmos. Dependen, sobre todo, de la capacidad de las personas dentro de las organizaciones para adaptarse, aprender y dominar nuevas habilidades digitales. Hoy vemos una contradicción clara: mientras la formación en Inteligencia Artificial (IA) y Big Data no deja de crecer, ya representa cerca de una quinta parte de las horas de aprendizaje digital, el mercado laboral sigue concentrado en roles más tradicionales como ciberseguridad e ingeniería de redes, que acumulan más de la mitad de los empleos digitales. En cambio, los puestos vinculados a IA y machine learning apenas superan el 1%. La brecha no está en la tecnología disponible, sino en cómo estamos preparando a la gente para usarla.
La IA generativa abre una nueva frontera de crecimiento. Según el Foro Económico Mundial, podría aumentar el PIB global en un 7% en los próximos diez años, cerca de 7 billones de dólares. Pero ese potencial se diluye rápidamente si no contamos con una fuerza laboral que entienda de IA, datos y ciberseguridad. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo define como capacity-building: fortalecer habilidades, procesos y capacidades para sobrevivir y prosperar en un mundo que cambia a una velocidad constante.
Aquí aparece el gran desafío para las organizaciones: la seguridad no puede seguir encerrada en un silo. Cuando cualquier persona dentro de la empresa sabe reconocer un intento de phishing o duda frente a un video manipulado por IA, toda la organización se vuelve más ciber resiliente. La ciberseguridad y la alfabetización en IA ya no pueden ser exclusivos de especialistas. La ciberseguridad es un bien público, la base de la confianza económica y de la estabilidad social. Y como todo bien público, necesita cooperación de todas las partes involucradas.
Invertir en habilidades, compartir conocimiento y apostar por la diversidad no es responsabilidad social: es una decisión estratégica. Las defensas construidas desde miradas limitadas son frágiles. El déficit de talento es global y alarmante: para 2030 podrían faltar más de 85 millones de trabajadores, lo que se traduciría en 8.5 billones de dólares en ingresos que nunca llegarán.
Además, el talento hoy tiene opciones. Elige dónde trabajar y por qué hacerlo. Por eso el sector necesita mostrar carreras con sentido, impacto social y caminos diversos. Y aunque la ciberseguridad es responsabilidad de todos, no puede recaer únicamente en el usuario final. La respuesta debe ser colectiva, entre empresas, gobiernos y comunidades.
Esto implica accesibilidad lingüística, construcción de comunidades y referentes visibles. Crear espacios para nuevas voces, ejercicios como Capture The Flag (CTFs) regionales, espacios de aprendizaje seguros, programas de mentoría global y plataformas donde el liderazgo tenga presencia real.
Desde Batuta fomentamos y colaboramos con diversas organizaciones para cerrar la brecha de habilidades, a través de programas que brindan herramientas y competencias a jóvenes. El mensaje es simple y urgente: organizaciones, es momento de actuar. Formen talento, evalúen habilidades con criterios claros, colaboren y lideren el cambio cultural. La tecnología ya llegó. La verdadera pregunta es si nuestras personas llegarán y avanzarán con ella.